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domingo, 13 de octubre de 2013

Maquillaje

La nariz rebotó secamente en el suelo. ¡Si el espejo pudiera hablarnos de sus risas pasadas! ¿Qué diría Julia de su amante que se apaga ahora con la noche?
Julia estaba tan enamorada... pero ¿Raúl?
El payaso moría silenciosamente

lunes, 26 de agosto de 2013

En el primer día

 "Cuéntase -pero Alah es más sabio..."
Las mil y una noches

Algo se movió en el agua, nunca sabremos cómo viajaría ni de dónde vino. El tiempo está abriendo su boca milenaria; verdaderamente Dios está por crear el universo.

jueves, 29 de diciembre de 2011

El día que fue libre


Imagen tomada de http://www.clairvision.org/
El sol quemó sus ojos. Sus manos lentamente comenzaron a recordar como deslizarse a través del viento que se colaba por la ventana. Abrió su boca pero en un principio solo salió aire. Con mucho esfuerzo logró retomar el control de sí mismo mientras arrancaba desesperadamente de  su garganta las palabras que por casi diez años había querido gritar
- ¡Estoy... vivo!

miércoles, 28 de diciembre de 2011

La Caída de Pakaxa


Imagen tomada de: http://trabajonoviembrediana.blogspot.com

Coquiba los vio llegar desde lejos. Nunca había visto algo parecido.  Desde donde estaba pudo notar sus pieles pálidas y sus cabellos brillantes como el maíz al sol.
Entonces contempló las bestias, casi de su tamaño, del color de la tierra, abriéndose el paso entre la maleza. El miedo se apoderó de su alma, estuvo congelado por un instante y luego volvió en sí.
Supo que debía acercarse, como líder de su gente, tenía que  averiguar de qué se trataba.
Al verlo llegar ellos se detuvieron. Comenzaron a hablar en lenguas extrañas mientras lo señalaban.
Coquiba les dio la bienvenida a Pakaxa, su hogar, pero no obtuvo respuesta. Los miró detenidamente, tenían cubierto todo su cuerpo y en sus manos llevaban unas lanzas bastante raras, eran más brillantes y cortas que las suyas y tenían una forma bastante distinta.
Parecían asustarse cada vez más. Él trató de tranquilizarlos, trató de explicarles que no debían temer, pero nuevamente no le entendieron.  Aún no terminaba cuando uno de ellos lo señaló con su lanza. Se escuchó un golpe seco en el aire, entonces la conmoción se esparció de choza en choza como si se tratara  de un incendio. Fue como un trueno en las noches lluviosas, pero El Gran Tialoc aún no había bendecido su tierra con el agua del cielo.
Inmediatamente Coquiba se vio tumbado  por una una fuerza imponente, estaba confundido. Empezó a sentirse débil. Tocó su pecho... estaba sangrando.
Su última gran hazaña como cacique fue gritar con todas sus fuerzas para que su gente se escondiera.

domingo, 23 de octubre de 2011

En Silencio



 Para Andrés el mejor amigo de un hombre no era ningún animal sino su propia sombra. Él solía sentarse en un sofá y su amiga siempre lo acompañaba. Tomaban whisky juntos. Andrés hablaba y su sombra parecía entenderlo a la perfección. 
Tal vez por eso fue que ella no hizo nada para detenerlo aquella noche. Tal vez fue por eso que no lo juzgó con desaprobación  ni protestó por la docena  de  pastillas, sólo se quedó callada. Esa misma noche, fue tan grande  su amistad  que Andrés no quiso irse  solo y al apagar la luz, descansaron juntos para siempre.