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viernes, 6 de mayo de 2016

Broken

Hablo de vos     Impermanencia.
Estas manos.
De dónde son estas manos
cuando no hay nadie que nos palpe
los ojos como ríos
el corazón como perros de la noche.
Hablo de aceptar el silencio. Me explico. 
La garganta en posición de botella rota 
y apretar     confirmar el asesinato
la desgarradura.

Todo lo abierto termina vaciándose
algún día.
Hablo de que es de día y luego tarde y luego día.  
El tiempo es esta boca siempre demasiado sola

Hablo del abandono del cuerpo.
Hablo de mí      Impermanencia
aire inútil       cuerpo abierto
           cántaro roto del amor.

viernes, 15 de abril de 2016

De una edición de War of the Foxes

Morir es aceptar la vida en el sofá.
Viernes por la noche y whiskey.
Ser una pintura inacabada.
(Dibujá un hombre en el sofá y él inventará su dolor)
El vaso a medio llenar. El hombre siempre medio lleno.
La soledad es hacernos piel
leer un libro de poesía cruda
           fumarlo todo mentalmente.
La pintura se va pintando sola.
Afuera hay pájaros. Lo sabés.
¿Adentro?
Acá el whiskey despierta la garganta y el dolor recuerda el dolor.
Adentro todo es memoria
como cuando encendés el televisor y se hace la estática
el brazo crispado. La luz.
La pintura nos está pintando.
El vaso se nos vacía
lo abierto siempre se vacía.

Doler hacia afuera.
Toda puerta es una herida.
El afuera y el adentro en la conformación del hombre.
Hubo una vez un Adán y una Eva en todo hombre.
Y tarde o temprano algún dios dirá:
De este vaso no beberás
De este libro no saldrán más poemas.
De este sofá...etcétera.

viernes, 1 de abril de 2016

Historia

Let me tell you a story about love.
Richard Siken

Dejame contarte una historia sobre pájaros y abandono.
Había una vez un corazón afuera    entre las hormigas
había su cuerpo como el signo de todo lo que falta.
Los pájaros han píado demasiado     amor
                          han caído siempre de la misma forma.
Había una vez un ala     una canción definitiva
          había esta noche como algo que se cayó
                                        y no se levantó nunca.

Dejame contarte algo sobre el nido
(¿qué hacer si no sabemos  de nidos
        si nuestro pico es siempre demasiado torpe
 para reterner una hoja    o un un amor?)
las ramas como el recordatorio de todo lo que ha muerto
las hojas secas como una madre     o un dolor.

 Me vengo cayendo ¿te enteraste?

Las alas como una interrogación que nos hicimos
                                            desde siempre.
 ¿para qué tanta ala 
                                             si existen las hormigas?

Dejame contarte la historia de las hormigas.
El hombre aprendió a olfatear su dolor
el hombre inventó el devorarse     el seguir la fila
                                                         de todo lo caduco.

En el centro están las hormigas     los cuerpos    lo días
                          en que lloramos más de las cuenta
en que nos abandonaron  en el mismo nido
       en que nos soltaron en aire
                            cuando volar era mentirnos un poco.

Y en el suelo    las hormigas rodean al pájaro
                                              que recién se cayó del nido.
Una olfatea sus ojos negros    devora su pecho abierto
como cuando un signo de exclamación nos envuelve
                        porque sí.

Contame vos la historia de la muerte.

Pongámonos de pie    tomémonos de las alas
para escuchar lo terrible     lo realmente terrible
                                                              en el hombre:
las palabras son la ausencia de los cuerpos 
el mundo es un parto constante     una eterna congregación
                                                              de hormigas y  de pájaros.

En el centro está el hombre y su nido.
           La historia del amor  y su descenso del árbol.
                 
               





                                                
                                                

miércoles, 30 de marzo de 2016

Alfonsina

Afuera el sol.
                Infierno.
Veintisiete grados de hombre
    y luego la ausencia
como un sudor que se adhiere al cuerpo
a la palabra      a la mancha de la pared
como un atardecer del alma
 en la que amor se oculta para siempre
y el resto es el calor y el silencio.

Afuera      siempre
el mirar por la ventana
                     - eso debe significa algo -
R.Siken       vida en la no vida.

El mar como la promesa
como decir Alfonsina y el mar.

Mirar como esperando un evento
extraño
una manera de evadir la temperatura
y el dolor de todos los pájaros
que no saben volar con la luz.

Afuera la luz. Adentro el mar.

"Mar, dame, dame el inefable empeño
de tornarme soberbia, inalcanzable."

Y volar bajo el sol y el cuerpo.



miércoles, 16 de marzo de 2016

En fuga

La contemplación del cuerpo.
Un muslo abierto como una invitación.
El aire que grita a cada órgano   a cada poro
en el lugar en que los enamorados
                         cantaron uñas y espaldas.

Siempre el cuerpo. Contemplá.

Mirá que ayer el amor era otra cosa:
como decir
         la boca está donde está la boca
y tener sentido al llorar  
y encoger un poco  las piernas
     como en una verdad demasiado evidente.

Lo terrible es la invitación inatendida.

Digo que lo terrible es este espacio en blanco
                                                en la palabra       vos      
este brotar literatura     lagrimar verbos

            He aquí al hombre y su boca lagrimable

Mirá que hay distancias de distancias

un fémur    una carta     un derrame             
                                                
La invitación a matarnos siempre.

El no cuerpo.

Estoy con el silencio.
                                           Haceme.
Contemplá.


   

martes, 15 de marzo de 2016

El nido

No siempre nos caemos de la misma forma.

Existe la piel como un paraíso del hombre
como cuando tocamos la soledad de un pájaro
que se quedó sin madre demasiado temprano.
(Mirame amor este es un tiempo de pájaros 
                                                      ¿te enteraste?).

Existe sobretodo el nido
la gran canción de sabernos mundo
como cuando lamemos el silencio en las cosas de siempre
y lloramos un poquito porque sí.

La herida como nuestro lugar secreto
como una confesión demasiado oscura
                                                        para amar.
No siempre caemos de la misma forma.

El corazón también sabe de caer y de piar
de esconderse en matorrales como un niño jugando
                                                 a matar hormigas
(las hormigas siempre saben del dolor y del olfato).

Pará dejame decirte algo:
no es posible llorar bajo la luz.
Caer es otra forma de rasgar el cuerpo      el ala
de iluminarnos el rostro al recordar el nido abandonado.

Pogámonos de pie.
Hablar del nido es siempre caer de alguna forma
cortar la rama
aventarse contra las piedras      comenzar.

Vienen los pájaros y las hormigas:
Acá comienza realmente el poema amor.



miércoles, 9 de septiembre de 2015

La lámpara

Una luz que se enciende.
La luz es el extremo consciente del corazón
cuando nos quedamos inertes
                        hambrientos
                   despreocupados en medio de un silencio conocido.
Vos conocés de la de luz
como cuando extendemos las manos como anclas
y nos abatimos contra las piedras
                                                    para sentir .
El encender es nuestro himno         amor.
Encender la noche como la esperanza 
                        de un tiempo el que todo sea invulnerable.
La historia es un instante de luz
   una memoria en medio del naufragio del corazón.
Tus ojos son la puerta              la llave    
 la emoción de encender la luz y vernos grises
la de los brazos abiertos haciendo el signo universal
                                                 de lo que vuelve.

Pienso en  vos           en  la fuente           en la lámpara   
         en el  cuarto de los  cuerpos solos
pienso en cómo tapamos el sol con la herida
y en cómo la luz nos encuentra siempre  agotados
                   siempre con las piernas encogidas
                                                                   y distantes.
                              La lámpara como un parto
Venimos al mundo de la luz.
Nos abrimos          amor. 
Somos el lugar                                 el cérvix.
Hablemos del corazón que también sabe
                                                        de encenderse.
Hablemos de las venas
        del rojo en las manos que no mienten.
Hablemos de  tocar todo lo que arde
 venerar esa luz dentro del cuerpo
                    como todo lo que ha sido sagrado
                                                                          alguna vez.