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domingo, 25 de agosto de 2013

Algo cierto

Hay algo de cierto en las ventanas:
a vos te encamina un silencio tuerto de madre
en la calle te gritan kilómetros, aceras,
mercados de piel y palabras desnudas.

Hay algo de cierto en tus ojos
en el pájaro que se detiene y conspira
en su pupila de vuelo milenario

Hay algo de cierto en el propio camino
en los labios del asiento del lado
en su moverse y salpicarte el sueño
inventarte la luz y la sonrisa.


sábado, 24 de agosto de 2013

Un turista

Llegué apenas anoche. ¡Cuánta prisa para llegar a cualquier parte! El mundo se abre en edificios bestiales. Solo, entre tanta calle y avenida, entre tanta palabra ingrata y rostro recelosamente pesado.
Viene el tren. No, no viene. Este no es; es otro que acaba de huir ruidosamente.
(El tiempo se hace de equivocaciones)
Quedamos de vernos en el banco. ¿Cuál banco? ¿Quién grita mi nombre entre tanto Alberto que divaga por el mundo?
Sudo. Las manos se mienten entre sí. ¿Dónde estás?
Un vestido floreado me tocó los hombros.
Hola.

viernes, 23 de agosto de 2013

Cuatro lados



La misma vista desde otra ventana. 
Hoy traté de ver algo distinto en el retrato; un auto melancólico recién lavado, los perros restregando su falta de humanidad por el suelo, el humo piadoso del sol en la calle, el tío por supuesto sin bañar, un par de piernas que sólo cruzan el momento y a quién le importa lo demás.
Cuando uno se queda sin qué ver -de tanto ver lo mismo- todo le parece absurdo, hasta la propia existencia, hasta el viento que de la nada se consigue una voz para decirnos un yo qué sé.
Lo cierto del caso es que la ventana, egoísta como el mundo, muestra solamente lo que quiere.

Mentiras

De pronto nos va cayendo el hombre
todo golpe seco de palabra
todo silencio febril
                   
nos cae el ancestro rebotante de la duda
el cuchillo de un dios-segundo
que se degüella sobre los párpados de la noche
                                                         
súbitamente nos repta un fuego conocido
un grito de pecho inconsolable
                                              miento
 nos sonríe a cántaros la llaga

 mentir es que alguien diga algo para siempre

                                                               

sábado, 17 de agosto de 2013

A Magnolia

Con vos suelo inventarme conversaciones; no sé si estas palabras me las dejó rodar el viento por tus oídos, es decir que no sé si esto lo dijiste vos en alguna carta insensible o si yo te hago un nombre a veces  del legítimo barro de tu soledad y de la mía. ¡Oh Magnolia! ¿Hasta cuándo?

Hace dos días recordé un día cualquiera de nuestra danza por el mundo: aceras, aceras enteramente rayadas con nuestro andar entusiasmado, un cielo que oscilaba en caricias terrestres y de la montaña, ¡oh Magnolia!, de la montaña se veía bajar un dios beso revolcando árboles incrédulos, espantando las aves de los días rutinariamente nublados... pero claro, nombrar los recuerdos es, formalmente, hacer un mal teatro (¡con lo mucho que disfrutábamos el teatro!). Y ahora,  nada es más cierto que este silencio, Magnolia, vos lo sabés. Confesemos al menos que aquí  hay una ausencia: vos.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Pluralidad




Hagamos la imagen del verbo herido
del órgano-mentira de la palabra
hagamos la sangre de esta flor de noche
que se abre periódica como suicidio
(Ábrete sésamo de hombre despoblado
para ser plural este silencio basta)

viernes, 26 de julio de 2013

Conspiración

Buenas noches fiel silencio
Me consuela el marfil
de mis costillas monótonas

Digo anochece
y la palabra se afila equivocadamente.
Mentira
(Deja de ser soledad si la pronuncio
deja de ser verdad si la hago verso)

Gran jaula la de esta sombra mía
todos huyeron por puertas que no conozco.
Adentro el herrumbre:
en sus moléculas más intimas
en su desgano más perpetuo
sentí mi ojos 
diseccionados.

El que soy viéndome ser
quiere hilarme alas en el pecho.